La chica que dijo NO a un billon de dólares
- Marcelo García Almaguer

- hace 4 días
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En 2025, Mira Murati, ex-CTO de OpenAI y fundadora de Thinking Machines Lab (TML), protagonizó un episodio memorable en el mundo de la inteligencia artificial. Se negó a una oferta de adquisición por parte de Meta, liderada por Mark Zuckerberg. Más aún: ni ella ni su equipo aceptaron los paquetes millonarios que Meta ofrecía para atraerlos. ¿Por qué esta negativa? ¿Qué significaba para la cultura de startups en IA? A continuación, los hechos.
¿Qué es Thinking Machines Lab? Thinking Machines Lab fue fundada en febrero de 2025 por Mira Murati tras dejar su cargo como CTO en OpenAI. Murati reunió a investigadores de alto perfil, muchos ex-OpenAI, y también algunos de Meta u otras instituciones, para formar una organización con ambiciones de innovación radical. En su primera gran ronda semilla de VA, TML recaudó USD 2.000 millones, llegando a una valoración de entre USD 10.000 y 12.000 millones.
La oferta de Meta
Meta intentó no solo adquirir la empresa, sino también reclutar a miembros clave de su equipo ofreciendo paquetes de compensación enormes. Ofertas entre USD 200 y USD 500 millones para varios investigadores; un cofundador, Andrew Tulloch, habría recibido una oferta de hasta USD 1.500 millones.
La negativa unánime: visión sobre dinero
Todos rechazaron. Ni Murati ni ninguno de sus colaboradores aceptaron las ofertas de Meta. Las razones que se desprenden de los reportes:
Misión y visión - TML busca construir sistemas de IA más abiertos, personalizables, seguros y con énfasis en investigación de frontera. No solo se trata de remuneración, sino de hacia dónde se dirige la disciplina.
Cultura organizacional - La gente en el equipo parece valorar el pertenecer a algo innovador, independiente, con libertad investigativa, más que la estabilidad o los recursos de una gran corporación.
Confianza en su propio curso - Tras la ronda de financiamiento de USD 2.000 millones, TML ya tenía respaldo financiero fuerte, lo que les daba autonomía para decidir sin depender de ofertas externas para sobrevivir.

La chica que dijo NO a un billon de dólares. Este episodio subraya que en ciertos sectores de alta especialización, no todo es dinero. La integración con propósito, misión, visión personal y cultura importa muchísimo. Grandes empresas como Meta están dispuestas a invertir sumas astronómicas para acelerar avances, robar talento, absorber competencias. Pero eso también provoca resistencias si los valores o las estrategias no coinciden. Tener financiamiento amplio permite tomar decisiones que no dependan exclusivamente de ofertas externas o adquisiciones. Ademas, Mira Murati ha construido una reputación lo suficientemente fuerte que su liderazgo y criterios atraen tanto como su historial técnico. Eso contribuye a que su visión tenga peso cuando decide rechazar lo que otros aceptarían sin cuestionar.
Meta niega algunos números de las ofertas, calificándolos de “inexactos o ridículos”. Por ejemplo, su portavoz dice que estos enormes paquetes dependen fuertemente del precio de sus acciones y desempeño, lo cual introduce incertidumbre en lo que realmente se ofrecía.
Pensar que estas ofertas equivalen necesariamente a adquisición completa podría ser una interpretación exagerada; los reportes hablan más de intentos de contratación agresiva que de compras formales.
El caso de Mira Murati y Thinking Machines Lab no se trata simplemente del rechazo de millones de dólares; es un ejemplo moderno de cómo en el mundo tecnológico puede prevalecer la coherencia con valores propios, la autonomía profesional y el compromiso con una misión más ambiciosa que la remuneración inmediata.
En tiempos en los que muchos startups sueñan con ser absorbidos por gigantes, esta historia demuestra que para algunos, “ser dueños de su destino” y contar con una Ética Profesional es un activo más valioso que cualquier cheque firmado.




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